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in Academico - 09 Dic, 2016
by josebula - no comments
La función empresarial en el servicio de justicia

La función empresarial en el servicio de justicia

Este post  tiene por objeto  describir e identificar en el servicio de justicia todas las categorías relevantes para que este sea apreciado como una función empresarial. Por lo anterior, el trabajo en mención se desarrolla en torno al concepto de función empresarial, y a la labor del juez y del árbitro como ejecutores de la función empresarial en el servicio de justicia.

Función empresarial

Para poder lograr el objetivo antes planteado es necesario primero entender qué se entiende por función empresarial, esta, de acuerdo con el doctor Huerta de Soto en su libro Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial, se debe entender en un sentido amplio como “la acción humana misma”, es decir, que se podría afirmar “(…) que ejerce la función empresarial cualquier persona que actúa para modificar el presente y conseguir sus objetivos en el futuro”[1]. Seguidamente, el doctor Huerta de Soto expone en su libro cinco elementos que constituyen la acción humana y por lo tanto, categorías de la acción empresarial, estos son: el fin, el valor, el medio, la utilidad y el coste.

El primero de estos, es aquella “cosa” que resulta importante para el actor y que busca satisfacer una necesidad. El segundo de estos, es “(…) la apreciación subjetiva, psíquicamente más o menos intensa, que el actor da a su fin”[2]. El tercero, consiste en “(…) todo aquello que el actor subjetivamente cree que es adecuado para lograr un fin”[3], este elemento tiene como característica su carácter escaso, y, como consecuencia de ello, su existencia responde es producto de la actividad empresarial. El cuarto, es “(…) la apreciación subjetiva que el actor da al medio en función del valor del fin que él piensa que aquel medio permite alcanzar”[4]. El quinto y último, consiste en “el valor subjetivo que el actor da a los fines a los que renuncia cuando decide seguir y emprende un determinado curso de acción”[5], es decir, el coste es todo aquello a lo que el actor renuncia por obtener un determinado fin.

Como una categoría adicional a las cinco antes expuestas está el tiempo, el cual, es de carácter subjetivo y se encuentra intrínsecamente ligado con el agente, pues, toda acción realizada por este se encuentra enmarcada en un periodo de tiempo. Como consecuencia de lo anterior, y dado que el tiempo se encuentra en un constante flujo, el agente a través de sus decisiones en él logra experimentar y reconocer diferentes medios que lo pueden llevar o no a lograr sus fines. Así las cosas, a través de los distintos comportamientos del actor en el tiempo este logra hacer una estimación de los medios, y así, optar por aquellos que resulten temporalmente más próximos para lograr sus fines, y solo optará por medios de mayor duración siempre y cuando los fines obtenidos resulten de mayor valor para él.

Ahora bien, partiendo de lo anteriormente expuesto, la función empresarial “(…) consiste básicamente en descubrir y apreciar (prehendo) las oportunidades de alcanzar algún fin o, si se prefiere, de lograr alguna ganancia o beneficio, que se presentan en el entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas.”[6], el agente de la función empresarial crea, coordina y pone a disposición los diferentes medios que tiene a su alcance para satisfacer las necesidades de los consumidores del mercado buscando igualmente un satisfacer un fin propio .

El juez y del árbitro como ejecutores de la función empresarial en el servicio de justicia.

Teniendo como punto de partida las categorías de la función empresarial: fin, valor, medios, utilidad, coste y tiempo, la presente sección analiza la labor del juez y del árbitro como agentes de la función empresarial en el servicio de justicia.

Los agentes de la función empresarial en el servicio de justicia, el juez o el árbitro, tienen como labor el amparo y la defensa de los derechos de “consumidores” (personas naturales o jurídicas) que accedan a él al momento de una controversia por las diferentes vías procesales. Por lo tanto, el servicio de justicia tiene último fin la resolución definitiva de un conflicto que se presenta entre los “consumidores” (demandante y demandado).

Actualmente Colombia cuenta con dos medios para acceder al servicio de justicia: la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción arbitral, estas, a su vez, cuentan con distintos medios físicos y tecnológicos para lograr el fin de esta función, es decir, la resolución definitiva de un conflicto que se presenta entre “consumidores”. Vale la pena resaltar que dichos medios son excluyentes, mientras que para que el acto opte por la jurisdicción arbitral deberá suscribir, junto con su contraparte, una cláusula compromisoria, un compromiso o un pacto arbitral, para optar por la jurisdicción ordinaria solo es necesario cumplir con los requisitos previamente establecidos en la ley.

Las categorías valor, utilidad, coste y tiempo se encuentran intrínsecamente ligadas al medio que escoja el “consumidor” para lograr su fin, esto es, la elección entre la jurisdicción arbitral y la jurisdicción ordinaria las cuales se diferencia significativamente por lo siguiente:

  • Valor: para el caso del servicio de justicia esta categoría se encuentra ligada al tipo de pretensión, es decir, el actor optará por uno u otro medio dependiendo del mayor valor de la pretensión.

Como ejemplos de lo antes expuesto se pueden plantear los siguientes:

  1. Una empresa multinacional que se encarga del transporte marítimo de bienes celebra un contrato de transporte con una mediana empresa nacional, para que la primera le realice el transporte de una mercancía que está avaluada en la suma de $500.000.000, la cual, deberá tocar puerto colombiano el día 25 de diciembre de 2016.

En este caso, tanto la empresa multinacional como la empresa nacional deberían de optar por la jurisdicción arbitral como medio para la resolución de cualquier tipo de controversia esto en razón de lo siguiente: 1) la especialidad de la controversia surgida de un contrato de transporte marítimo requiere que el juez que decida sobre la misma cuentes con las calidades y conocimientos sobre la materia; 2) la calidad de una de las partes: como en este caso existe un parte extranjera el trámite del proceso sería a través de un procedimiento de arbitraje internacional; 3) cuantía de la pretensión: esta no solo puede ser el valor de la mercancía que se está transportando sino, también, todos los posibles daños y perjuicios que se puedan ocasionar, esto, relacionado con los dos puntos anteriores, necesita de un juez especializado que pueda dirimir el conflicto.

  1. Contrato de compraventa de un predio rural de aproximadamente 20.000 hectáreas por un valor de $500.000.000.

Si bien en este caso el valor del bien es el mismo ($500.000.000) el tipo de contrato no lo es, por lo que, en principio, no sería necesario mayor especialidad de un juez para resolver un posible conflicto que sugiera entre las partes en razón de un incumplimiento. Por lo anterior, el actor podría optar en este caso por acudir a cualquiera de los dos medios, pues, si bien la jurisdicción arbitral resulta ser más expedita respecto a los términos, la justicia ordinaria tiene como uno de sus beneficios, en algunos casos, la doble instancia.

  • La utilidad se encuentra relacionada con lo expuesto en el punto anterior, puesto que de acuerdo con el valor que este le otorgue a su fin escogerá un determinado medio el cual le resultará de mayor o menor utilidad.
  • El coste y el tiempo en ambas jurisdicciones se representa en:
  1. Para la jurisdicción arbitral: representan todos los gastos (árbitros, secretario y cámara de comercio) en los que debe incurrir el actor para que su conflicto sea resuelto dentro del término de un año (el caso de que sea un arbitraje nacional); y
  1. Para la jurisdicción ordinaria: la cual tiene como principio la gratuidad, lo cual, tiene como consecuencia una mayor demanda y esto a su vez produce un mayor tiempo en la decisión del conflicto. Es decir, en ambas jurisdicciones el actor tiene que asumir un coste para lograr su fin, el cual puede ser en tiempo o en dinero.

En conclusión, en la función empresarial en el servicio de justicia existen principalmente dos oferentes, la jurisdicción ordinaria y la jurisdicción arbitral, y un sin número de demandantes, quienes, buscan que sus controversias sean resueltas por agentes especializados en el mercado dentro de un término prudente.

[1] Jesús Huerta De Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión editorial, Tercera edición, pág. 42.

[2] Jesús Huerta De Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión editorial, Tercera edición, pág. 45.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] Jesús Huerta De Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión editorial, Tercera edición, pág. 49.

[6] Jesús Huerta De Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, Unión editorial, Tercera edición, pág. 52.