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in Comercial - 14 May, 2015
by josebula - no comments
Modelo de contrato de corretaje

Modelo de contrato de corretaje

 

Entre los suscritos a saber: … .. y .,………. …, personas mayores y vecinos de ………….. . identificados como aparece al pie de nuestras correspondientes firmas, quienes para los efectos del presente documento se designarán como EL PROPONENTE y CORREDOR respectivamente, hemos convenido en celebrar un contrato de corretaje(19) que se regirá por las siguientes cláusulas especiales:

PRIMERA: EL PROPONENTE consigna (o entrega) a EL CORREDOR el siguiente bien (mueble o inmueble), con el objeto de promover su venta y obtener las mejores ofertas posibles dentro del mercado.

SEGUNDA: Las características del inmueble objeto del presente contrato son las siguientes: ……………. (espe­cificarlo, determinarlo e identificarlo).

TERCERA: En desarrollo del presente contrato, EL CORREDOR podrá:

Ofrecer el bien en venta por cualquier medio publicitario, incluso prensa, radio, televisión, revistas o boletines especializados o por cualquier otro que EL CORREDOR considere adecuado, corriendo por cuenta de EL PRO­PONENTE estos gastos en caso de no celebrarse la venta o la promesa de compraventa por intermedio de EL CORREDOR.

Exhibir el bien a los posibles compradores haciéndoles conocer las condiciones de negociación.

Ejecutar todas las demás actividades que considere necesarias para realizar y cumplir con su labor de inter­mediación.

CUARTA: EL CORREDOR se obliga a:

Poner al servicio de EL PROPONENTE los medios de los cuales dispone para ejecutar el objeto del presente contrato.

Comunicar a EL PROPONENTE las circunstancias conocidas por él, que en alguna forma puedan influir en la celebración del negocio.

QUINTA: Constituyen obligaciones de EL PROPONENTE:

Pagar a EL CORREDOR la comisión estipulada en el presente contrato.

Abstenerse de realizar gestiones encaminadas a la celebración de los contratos de compraventa o promesa de compraventa sin intermediación de EL CORREDOR.

Pagar a EL CORREDOR los gastos de publicidad en caso de no realizarse la venta o la promesa de compra­venta por intermedio de EL CORREDOR.

Suministrar a EL CORREDOR toda la información que le solicite de una manera clara y veraz.

SEXTA: La remuneración por las gestiones realizadas será del …. … .. por ciento (….%) sobre el valor to­tal de la venta del bien. EL CORREDOR tendrá derecho al pago pleno de la remuneración aquí establecida, en el momento en que se firme el contrato de compraventa o el documento que haga sus veces.

SÉPTIMA: Son causales de terminación del presente contrato las siguientes: Por. el cumplimiento de su objeto con la realización del negocio encomendado.

Por renuncia de EL CORREDOR, la cual será notificada por escrito a EL PROPONENTE con ……… días de anticipación.

Por decisión de EL PROPONENTE, la cual se comunicará igualmente por escrito y con ………… días comunes de anticipación.

Por destrucción o pérdida total del bien.

OCTAVA: El contrato que por este documento se celebra tiene el carácter de exclusivo.

Se suscribe el presente contrato por las partes intervinientes, en dos ejemplares, uno para cada parte, en la ciudad de …………. a los …………..días del mes de ……………… del año ……..

EL PROPONENTE          EL CORREDOR

………………                     ……………………


Información Adicional 

[hidepost=0]Bajo el nombre de corredor o mediador, como se le conoce en otras legislaciones se comprende la persona que se interpone profesio­nalmente entre la oferta y la demanda para facilitar o promover la conclusión de los contratos.

La función del mediador o corredor es conocida ya en el derecho antiguo, y sus primeras huellas pueden descubrirse en el Código de Hamurabi, si bien no hay fundamentos para afirmar que entonces haya tenido carácter mercantil. Pero como actividad especifica del comer­cio se organiza tan sólo en el derecho mercantil mediterráneo de la edad media, aunque con caracteres distintos de los actuales. En la organización del comercio moderno, el corredor aparece como un colaborador del comerciante, cuya actividad se dirige a buscar interesados en contratar. No siempre el que desea vender sabe o quiere o puede encontrar compradores, y no siempre el que desea comprar se encuen­tra en condiciones de dirigirse a los que ofrecen lo que él necesita. hay personas que por su conocimiento de los mercados se encargan de efectuar las negociaciones preliminares que necesariamente preceden a todo contrato de alguna importancia; y cuando han aproximado las voluntades de los contratantes, allanando las dificultades y procurando el acuerdo de  que los interesados concluyen directa y personal­mente el negocio. De tal modo ahorran tiempo y esfuerzo con su labor de intermediación, por lo cual tienen derecho a cobrar retribución. Los corredores no concluyen los contratos que interesan a sus clientes, sino que se limitan a promoverlos o facilitarlos; pero su actividad inter­mediadora constituye el contenido de una prestación que el corredor debe a su comitente en virtud de una relación o de un contrato de mediación o corretaje, distinto y autónomo respecto del contrato de cuya promoción se ha encargado.”

El corredor no representa a las partes que han de celebrar el negocio jurídico a cuya conclusión coopera con su intermediación, sino que simplemente aproxima a los interesados y les facilita el camino para su entendimiento. Tampoco celebra él dicho negocio jurídico, el que queda perfeccionado con la intervención directa de las partes contratantes. Por consiguiente, el corredor no es un mandatario.

Tampoco es un comisionista. Éste actúa en nombre propio pero por cuenta ajena, y celebra personalmente el negocio jurídico asumiendo la investidura de un mandatario sin representación. El corredor no es mandatario.

No debe confundirse la actuación del corredor con la del nuncius.

Su actividad no se limita simplemente a trasmitir un mensaje o ser portador material de una declaración de voluntad, sino que debe agre­gar su propia iniciativa personal para aportar elementos de conocimiento útiles a las partes aportantes, aconsejadas y sugerir soluciones para allanar dificultades.

El corredor no es un gestor de negocios, pues no concluye personalmente el negocio que interesa a las partes, aunque de él hubiese partido la iniciativa de proponerlo.

No es tampoco un locador de servicios, porque no presta su trabajo sino el resultado de su trabajo, el opus inmateriale consistente en promover y facilitar la conclusión directa y personal de un contrato entre las partes interesadas.

El corredor se compromete ante las partes a obtener la concertación de un contrato que a ella interesa, percibiendo una retribución calcu­lada sobre el resultado final de su actuación, es decir, condicionada a que dicho contrato se concluya.

Sin entrar en detalles que correspondan a un estudio del contrato, baste señalar aquí que el corretaje es un contrato consensual, bilateral, no formal y oneroso.

Dentro de la temática del corretaje habrá de observarse igualmente que la comisión es la contraprestación del servicio de intermediación que presta el corredor. De allí se desprende un principio importante, según el cual el corredor no tiene derecho a la comisión si la operación se realiza sin su intervención.

Pero ese principio no puede aplicarse sin un análisis detenido de las circunstancias de cada caso, porque bien puede acontecer que la intervención no sea directa sino indirecta y si ella tiene la calidad de necesaria y determinante del negocio, general el derecho a la comisión. Tal sucede en el caso en que por el fenómeno de la novación un nuevo contrato sustituye el contrato en que intervino directamente el corredor. De donde, la extinción por novación que hagan los contratantes cuyo vínculo surgió en virtud de la mediación eficaz del corredor, no enerva el derecho de éste para percibir la comisión convenida. A igual conclusión se Llega en el caso de una cesión de derechos, realiza­da por uno de los contratantes intermediados por el corredor, y que en últimas Lleva a la celebración del negocio perseguido, entre el otro contratante intermediado que autorizó expresa o tácitamente la cesión y el cesionario del contrato inicial, que tiene precisamente la calidad de causahabiente a título singular de los derechos en el contrato o negocio proyectado.[/hidepost]