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in Familia - 03 Ago, 2015
by josebula - no comments
Modelo de demanda de liquidación de sociedad conyugal basada en sentencia de jueces civiles

Modelo de demanda de liquidación de sociedad conyugal basada en sentencia de jueces civiles

Señor

JUEZ DE FAMILIA DE ……. (REPARTO)

  1. S. D.

…, mayor y vecino de esta ciudad, identificado como aparece al pie de mi correspondiente firma, obrando como apoderado de la señora …. ., mayor y vecina de esta ciudad, comedidamente manifiesto a usted, que a través del presente escrito formulo demanda de liquidación de sociedad conyugal(32) contra el señor ……… , igualmente persona mayor de edad y vecino de esta ciudad.

HECHOS

PRIMERO: La señora …. ….. contrajo matrimonio con el señor ……. el día ……. del mes de

. de ……. celebrado en el juzgado ………….” (o en la notaría ………………….) de la ciudad de …………. SEGUNDO: De esa unión nació el menor …………… el día …. del mes de ……… de …..

TERCERO: La sociedad conyugal fue disuelta como consecuencia de sentencia de separación de cuerpos dictada por el Juzgado …… de Familia de ……., de fecha ………………..

CUARTO: Actualmente la sociedad disuelta se halla en estado de iliquidez, pues no se ha adelantado el pro­ceso pertinente para liquidarla.

QUINTO: No solo es oportuno hacerlo de acuerdo con lo que autoriza el Código de Procedimiento Civil en sus artículos 625 y 626 sino que además es necesario toda vez que existen bienes propios de la sociedad conyugal disuelta.

SEXTO: Dichos bienes son los siguientes:

  1. Muebles: ……………………………. (describirlos).
  2. Inmuebles: …………………………. (describirlos)

SÉPTIMO: El demandado no ha accedido a liquidar la sociedad conyugal por medio amistoso, razón por la cual se hace necesaria la intervención judicial.

PETICIONES

Con base en los hechos narrados solicito lo siguiente:

PRIMERO: Que previo el trámite establecido en el artículo 626 del Código de Procedimiento Civil, se decrete la liquidación de la sociedad conyugal del matrimonio celebrado entre la señora … … y el señor , sociedad que fue disuelta mediante sentencia de separación de cuerpos decretada por el Juzgado de Familia de …………… de fecha …………….

SEGUNDO: Que se emplace a los eventuales acreedores de la sociedad conyugal para que hagan valer sus créditos (art. 625 num. 3o del Código de Procedimiento Civil).

TERCERO: Que antes de adelantar el trámite que conduzca a la sentencia de liquidación se decreten como medidas previas el embargo y secuestro de los bienes relacionados en el hecho sexto de la demanda, oficiando para ello a las autoridades competentes.

CUARTO: Condenar en costas a la parte demandada.

DERECHO

Invoco como fundamento de derecho las siguientes normas: Artículos 23, 75, 626 y demás disposiciones con­cordantes del Código de Procedimiento Civil.

COMPETENCIA

Por la naturaleza del asunto y por ser esta la ciudad del último domicilio común de las partes, es usted compe­tente para conocer de este proceso.

NOTIFICACIONES

Mi poderdante las recibirá en ………………….

El demandado en ………………………..

El suscrito en la secretaría del juzgado o en

PRUEBAS

Solicito se tengan como pruebas las siguientes:

  1. Registro civil de matrimonio con nota marginal que hace constar la separación de cuerpos.
  2. Copia auténtica de la sentencia que disolvió la sociedad conyugal.
  3. Registro civil de nacimiento del menor.
  4. Certificado de tradición expedido por la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de esta ciudad.

ANEXOS

Me permito anexar los documentos enunciados; poder a mi favor; copia de la demanda para el archivo, copia de la misma con sus anexos para el traslado.

Del Señor Juez,

Atentamente,

……………………..

C C. No. …… de …….

T.P. No. ……


Información Adicional 

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El régimen de derecho común o régimen legal en Colombia es el de una sociedad conyugal de gananciales.

Nuestro legislador, con buen acuerdo ha considerado que la vida común de los cónyuges implica no solo una asociación de personas, sino también una asociación de bienes. Entre los dos polos opuestos que pueden servir de patrón para el régimen de las relaciones econó­micas entre los cónyuges, es decir, entre la sociedad universal de bienes y la separación total de bienes, la ley ha fijado un término medio, rechazando los extremos. Este término medio, que ha logrado evitar las fallas de los dos sistemas opuestos y armonizar en maravillosa síntesis las ventanas de un régimen de sociedad conyugal, se encuentra plenamente representado por la sociedad de gananciales. Dentro de este sistema no todos los bienes de los cónyuges entran al haber de la sociedad conyugal, ni existe una administración única, pues cada cónyuge administra separadamente sus bienes. Este es, en resumen, el régimen económico matrimonial vigente en Colombia. En verdad, el matrimonio crea una intima asociación de personas, pero no de bienes ni de administración. El ideal de los juristas antiguos de una asocia­ción absoluta de personas, de administración y de bienes. que se expresaba en la frase “un cuerpo una alma y un patrimonio”, fue reempla­zado por los juristas colombianos por esta otra: un cuerpo, dos almas y Tres patrimonios. En efecto, el matrimonio asocia a las personas, pero cada una continúa administrando sus bienes, y con respecto a los patrimonios siempre se distinguirán Tres el que tiene cada cónyuge y el que forma parte de la sociedad.

Este régimen de derecho común o de sociedad de gananciales se aplica a los cónyuges que antes del matrimonio no celebran capitula­ciones matrimoniales que descartan el derecho común o lo modifican (C.C., Art. 1774), ya que bien puede suceder que las cónyuges hayan celebrado capitulaciones que adoptan ese régimen. Conviene advertir que en muchas ocasiones es aconsejable que los cónyuges celebren capitulaciones, aunque no pretendan separarse del régimen legal, especialmente para hacer un inventario preciso de los bienes que tienen y señalar los bienes que más tarde formarán parte de la sociedad y que ingresarán a ella.

Además, el régimen de derecho común se aplica también en el caso de que, no obstante haber celebrado capitulaciones, éstas no produ­cen efectos debido a su inexistencia, caducidad o nulidad.

Por regla general los cónyuges que carecen de bienes o que sólo tienen bienes de poco valor, no se preo5upan de celebrar capitulacio­nes en esta situación se hallan por lo menos las dos terceras partes de las personas que se casan.

Además, el actual régimen de derecho común vigente en Colombia puede considerarse como uno de los más científicos y equitativos y consulta también las costumbres y los dictados del sentido común. Por esta circunstancia los cónyuges que posean fortuna miran  con buenos ojos ese régimen y se someten a él, por lo cual se casan sin celebrar capitulaciones No es aventurado afirmar que por lo menos el noventa por ciento de los matrimonios en Colombia están regidos por el sistema de la sociedad conyugal de gananciales y que el diez por ciento restante corresponde a matrimonios que por sentencia judicial o por las causas indicadas por la ley, han obtenido separación de bienes. A la verdad, son muy pocos los que celebran capitulaciones para derogar el derecho común.

Según se desprende de lo dicho, no todos los bienes de los cónyuges entran al activo de la sociedad conyugal, sino los que responden al precepto de gananciales, tomada esta palabra en su sentido amplio, es decir como las ganancias o rendimientos que producen el traba o un capital. Y es por este motivo por el que la sociedad conyugal del derecho común se denomina sociedad de gananciales, sociedad de rendimientos o sociedad de provechos.

Y esta sociedad es una sociedad universal, por cuanto todo bien que por cualquier motivo tenga la calidad de rendimiento, provecho 0 ganancia entra a! activo de la sociedad, sin que tenga importancia que el provecho sea producido por el capital (intereses) o por el trabajo salario o pensiones), o conjuntamente por ambos. La sociedad conyugal tiene en este caso un poder absoluto de absorción de todo cuanto sea rendimiento o ganancial.

Mas debe tenerse en cuenta que sólo entran a formar parte de la sociedad los rendimientos o provechos, y no los bienes que no respon­dan a este concepto.

el Código según la Le 28 de 1932. Dado que la Ley 28 de 1932 varió el concepto de activo de la sociedad conyugal con respecto al establecido por el Código Civil, es en todo punto necesario de precisar con masificaciones introducidas por dicha ley.

Según el Art. 1781, el activo de la sociedad conyugal se componía de los siguientes bienes: como de los salarios devengados por los cón­yuges durante el matrimonio; 20) de los provechos de los patrimonios de los cónyuges o del patrimonio social 30) del dinero que los cónyuges aportaron al matrimonio o adquirieron durante él, “obligándose la sociedad a la restitución de igual suma”; 40) de los bienes muebles que a s cónyuges aportaron al matrimonio o adquirieron durante él, “quedando la sociedad obligada a restituir su valor según el que tuvieron al tiempo del aporte o de la adquisición”; 50) de las bienes que los cónyuges adquirieron durante el matrimonio a titulo oneroso; y, 60) de los bienes raíces que la mujer aportó al matrimonio, “apreciados para que la sociedad le restituya su valor en dinero”.

El Código Civil, al reglamentar el activo da la sociedad, divide los bienes que lo integran en dos clases: bienes que no están sujetos a reparto. sino que deben restituirse por la sociedad al cónyuge que los adquirió, y bienes gananciales, que si están destinados a ser repartidos entre los cónyuges por partes iguales, cuando la sociedad se disuelva. Estos se encuentran indicados por los numerales 1o, 2o y 5os del art. 1781.

Empero, ¿qué indujo al Código a hacer esta distinción de los bienes que forman el activo de la sociedad conyugal No hay duda que ello sea debido a estas os razones: 1a) dentro del  sistema del código solo existía un administrador, que era el marido, pues la mujer no podía administrar debido a su incapacidad y en virtud de ser el marido amo absoluto de !a sociedad conyugal; como consecuencia lógica de ello el marido administraba los bienes de la mujer; 2a) además, según el sistema del Código es preciso distinguir, respecto a los bienes de propie­dad de la mujer, entre muebles e inmuebles, ya que en relación con los primeros el marido tenía facultades dispositivas plenas, a semejanza de las que tiene cualquier representante legal, pero no así en cuanto a los segundos; de ahí que el marido pudiera disponer de los bienes muebles de la mujer que no eran gananciales, con la única obligación de restituirle a la disolución de la sociedad su equivalente en dinero.

  1. Esta distinción es muy importante y se infiere con claridad de las propias palabras del art. 1781 y de otras disposiciones del Código. Ahora bien, la Ley 2B de 1932 modificó la estructura del activo de la sociedad conyugal al suprimir de ésta los bienes que entraban a la masa social para ser administrados y que el marido debía restituir en dinero cuando la sociedad se disolviera. Estos bienes o sean los enumerados en los párrafos 30., 40., y 60. del art. 1781, conforme a la Ley 28 no entran a formar parte del activo de la sociedad, pues el marido ya no es jefe de ella, ni la mujer es incapaz, y tanto la mujer como el marido administran libremente sus bienes. Sostener que el art. 1781 del Código Civil no fue modificado Por la Ley 28 de 1932, es defender un contrasentido, como lo comprueba la siguiente hipótesis: en el momento de contraer matrimonio la mujer tiene diez mil pesos; si no se considera modificado el numeral 3o del art.

sustituir la misma suma al con u e aportante. Empero. según el Art. 10. de la Ley 28 de 1932, “cada cónyuge tiene la libre administración y disposición tanto de los bienes que le pertenezcan al momento de contraerse el matrimonio…, como de los demás que por cualquier causa hubiere adquirido o adquie­ra”, que es como decir que en el ejemplo propuesto la mujer dispone libremente de los diez mil pesos que tiene en el momento de casarse, y que si se supone que dicha suma hace parte de1 activo de la sociedad entonces adquiriría un crédito contra ésta por tal suma, lo cual significaría que en el fondo la mujer sería deudora por ser la que administraría dicha suma. En síntesis, la mujer ser(a acreedora y deudora de si misma.

una fe es la que evita los contrasentidos, debemos concluir que el concepto de activo fijado por el art 1781 del Código fue modificado por la Ley 28 de 1932; que el haber de la s a conyugal a partir de vigencia de la Ley 28 de 1932, está integrado sólo por los bienes que corresponden rigurosamente al concepto de gananciales, y que toda ganancia o rendimiento está destinado a ser partido entre las cónyuges por partes iguales cuando se disuelva la sociedad”.

Según lo expuesto, el haber de la sociedad conyugal se forma únicamente con los bienes que obedecen al concepto de gananciales, es decir, con las rentas de trabajo o de capital y las capitalizaciones que se hagan con dichas rentas. No son gananciales, y por lo tanto no entran a la sociedad conyugal, los bienes que los cónyuges tengan en el momento de casarse, ni los que adquieran durante la sociedad a titulo gratuito. No obstante, estos Últimos bienes se encuentran al servicio de la sociedad, por cuanto las rentas que produzcan las hace suyas el activo de la sociedad” (Arturo Valencia Zea, Derecho Civil, Tomo V, Derecho de familia, Tercera edición, Editorial Temis, Bogotá, 1970, Págs. 184 y ss.).

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