Administrativo Civil Comercial Familia Constitucional Laboral Penal Notarial Academico
in Familia - 16 May, 2015
by josebula2 - no comments
Modelo de demanda de nulidad de matrimonio civil

Modelo de demanda de nulidad de matrimonio civil

 

SEÑOR

JUEZ DE FAMILIA DE …………… (REPARTO)

  1. S. D.

……. . .. ., mayor y vecina de esta ciudad, identificada como aparece al pie de mi correspondiente firma, obrando como apoderada de los señores……….. .. y., personas mayores y vecinas, de esta ciudad, quienes obran en su condición de padres legítimos de la menor…. .., comedidamente me permito formu­lar ante su despacho demanda de nulidad de matrimonio civil(3) contra el señor ………. ., igualmente persona

mayor y de esta vecindad, para que previo el trámite correspondiente de un proceso verbal de mayor o menor cuantía y con citación del Defensor de Familia, en defensa de los intereses de la menor, se sirva efectuar las siguientes:

DECLARACIONES

PRIMERA: Que es nulo, de nulidad absoluta, por haberse tipificado la causal prevista en el numeral 12 del ar­tículo 140 del Código Civil, el matrimonio celebrado entre el demandado ………….. y la señora ………… el día …… de ….. de …., en el Juzgado …… Civil Municipal de …………..

SEGUNDA: Que como consecuencia de la anterior declaración y una vez ejecutoriada la sentencia terminen los derechos y obligaciones que recíprocamente emergen del contrato del matrimonio, entre los consortes sepa­rados, conforme lo manda el Código Civil, salvo las obligaciones que subsistan a cargo del demandado.

TERCERA: Que la Señora …….., por ser menor de edad, será provista de un curador legítimo encargado de la administración de sus bienes.

CUARTA: Que como efecto de la nulidad del matrimonio se proceda a la liquidación de la sociedad conyugal existente entre los cónyuges separados, con el objeto de que le sean entregados a cada uno de ellos los bienes correspondientes.

QUINTA: Que se condene al demandado a pagar en favor de …. . . .. la indemnización que por concepto de perjuicios hubiere causado a la menor …. , por haberla inducido a contraer un matrimonio nulo, mediante la utilización de engaños, los cuales deberán ser liquidados conforme al artículo 308 del Código de Procedimien­to Civil.

SEXTA: Que la menor …………… .., hija legítima de los consortes separados queda bajo la potestad del padre, quien se encargará a expensas exclusivas de su parte a alimentarla y educarla, por haber sido el culpable de la anulación del matrimonio.

SÉPTIMA: Que se condene al demandado al pago de las costas del proceso.

OCTAVA: Que se comunique esta sentencia al Notario ……. del Círculo de …………… para que tome nota de nulidad decretada al margen del registro civil correspondiente.

HECHOS

PRIMERO: Mis poderdantes son los padres legítimos de la menor ………………….., conforme se desprende del registro civil correspondiente a la misma.

SEGUNDO: La menor ………… .. contrajo matrimonio civil con el señor …….. ., con fecha …. … de . de ……, ante el Juez ,… … Civil Municipal de esta ciudad, tal como se desprende del acta de celebración del matrimonio, registrada en la Notaría ……. de este circulo bajo e! número ……… de fecha……….

TERCERO: A la fecha del matrimonio …………… tenía 16 años de edad.

CUARTO: El referido matrimonio se celebró conforme a las disposiciones del Código Civil, en la medida que el esposo era mayor de edad al tiempo de su celebración y la esposa era menor de edad pero con consentimiento expreso de sus padres.

QUINTO: Del matrimonio en referencia nació una niña, a quien se le dio el nombre de ………….. .., hecho ocu­rrido el …… de ……. de …….

SEXTO: AI tiempo .de la celebración del matrimonio el señor …. .. … se encontraba validamente casado, si­tuación que se encuentra vigente al momento de la presentación de esta demanda, con la señora …. ., ma­trimonio celebrado en la ciudad de …….. el día ….. de ……. de……., en la Iglesia …… … de la misma ciudad, tal como consta en la partida que me permito anexar a la demanda. Este matrimonio no ha sido anulado por autoridad eclesiástica alguna y por lo tanto tiene plena vigencia y validez.

SÉPTIMO: El señor …………, a sabiendas de su anterior matrimonio procedió a contraer segundas nupcias con , obrando, en consecuencia, de mala fe.

OCTAVO: Los contrayentes no efectuaron capitulaciones matrimoniales, conformándose, por consiguiente, una sociedad de bienes, la cual no se ha liquidado y debe hacerse ahora como efecto de la nulidad del matrimonio.

NOVENO: La señora …………… no se encuentra embarazada en la actualidad.

DÉCIMO: La Señora …………., obrando de buena fe, contrajo matrimonio con el Señor ……. .., creyó v9lido el contrato celebrado y con esa misma conducta prosiguió en sus deberes como esposa y madre hasta la fecha en que tuvo conocimiento del anterior vínculo matrimonial de su esposo.

DÉCIMO PRIMERO: Los señores ……… … y ……. .., en su condición de padres legítimos de la menor, me han concedido poder especial para invocar la demanda de Nulidad de Matrimonio Civil celebrado entre su hija y el señor …………, por motivo de la causal consagrada en el numeral 12 del artículo 140 del Código Civil.

DERECHO

Invoco como fundamento de derecho los artículos 140 a 145 148 a 151 y concordantes del Código Civil; 16, 23, 75, 76, 77, 82, 84, 86, 87, 427 y ss., 442, 443, 691 y concordantes del Código de Procedimiento Civil.

PRUEBAS

Solicito tener como tales las siguientes:

DOCUMENTALES: Copia del registro civil de matrimonio, copia de la partida de matrimonio de …………. con ……. .., registro civil de nacimiento de la menor …………

TESTIMONIAL: Ruego recepcionar las declaraciones de las señoras ……….. , …….. , ………… para que de­claren sobre los hechos de la demanda.

INTERROGATORIO DE PARTE: Solicito citar al señor ………… para que en audiencia absuelva el interrogato­rio que personalmente le formularé.

ANEXOS

Me permito anexar los documentos aducidos como pruebas, poder a mi favor, copias de la demanda con sus anexos para el traslado al demandado y al Defensor de Familia y copia de la misma para archivo del juzgado.

PROCESO Y COMPETENCIA

Se trata de un proceso verbal de mayor o menor cuantía.

Por la naturaleza del proceso y el domicilio de las partes, es usted competente, Señor Juez, para conocer de esta demanda.

Mis poderdantes y la menor en El demandado en …………………

NOTIFICACIONES

La suscrita en la secretaría del juzgado o en ….-………..,

Del Señor Juez,
Atentamente,
………………..

C.C.No. ………. de …..
T.P. No. ……….

 

Información Adicional 

[hidepost=0]

Se incurre en una causal de nulidad matrimonial subsanable, arts. 140-2 y 143 C.C.. “Cuando se ha contraído entre un varón menor de catorce años y una mujer menor de doce . s necesario aclarar que no se trata en este último caso de menores púberes sino de impúber, es decir “el varón que no ha cumplido catorce años y la mujer que no ha cumplido doce”, art. 34 C.C.

Claro que esa libertad absoluta que tienen los mayores de 18 años para casarse art. 116 C.C., puede verse afectada, desapareciendo cuando ellos sufran una enfermedad mental, siendo esa la razón por la cual no puedan casarse por no poder expresar su consentimiento los locos furiosos, ni los dementes en interdicción, pues de hacerlo se estaría frente a la causal de nulidad señalada en el art. 140-3 que hace anulable él matrimonio cuando se pacte con consentimiento anómalo o irregular. Pueden contraer los sordomudos que puedan hacerse entender con claridad cuando manifiesten su consentimiento mediante señas inequívocas y los disipadores en interdicción.

Cuando el sordomudo no puede hacerse entender por escrito se considera que es incapaz absoluto para la realización de actos jurídicos, pero adquiere plena capacidad siempre que se haga entender por su escritura. Pero lo anterior que es regla general, tiene la excepción respecto al matrimonio, pues “Si puede expresar con claridad su consentimiento por signos manifiestos contraerá válidamente”, art. 140.3 C.C.. Y la demencia que es fuente de nulidad insaneable o insubsanable, por el contrario carece de excepción en lo pertinente al acto constitutivo del matrimonio”. (Alcides Morales Acacio, Lecciones de Derecho de Familia, Grupo Editorial Leyer, págs. 481 y ss).

‘ El matrimonio es nulo y sin efecto en los casos siguientes: 10) Cuando ha habido error acerca de las personas de ambos contrayentes o de la de uno de ellos 20) Cuando se ha contraído entre un varón menor de catorce años, y una mujer menor de doce, o cuando cualquiera de los dos sea respectivamente menor de aquella edad; 30) Cuando para celebrado haya faltado el consentimiento de alguno de los contra­yentes o de ambos. La ley presume falta de consentimiento en quienes se haya impuesto interdicción judicial para el manejo de sus bienes. Pero los sordomudos si pueden expresar con claridad su consentimiento por signos manifiestos, contraerán validamente matrimonio; 40) Cuando se ha contraído por fuerza o miedo que sean suficientes para obligar a alguno a obrar sin libertad; bien sea que la tuerza se cause por el que quiere contraer matrimonio o por otra persona. La fuerza o miedo no será causa de nulidad del matrimonio, si después de disipa­da la fuerza se ratifica el matrimonio con palabras expresas o por la sola cohabitación de los consortes; 50) Cuando no ha habido libertad en el consentimiento de la mujer. por haber sido esta raptada violentamente, a menos que consienta en AI, estando fuera del poder del rspto5 60) Cuando uno de los contrayentes ha matado o hecho matar al cónyuge con quien estaba unido en un matrimonio anterior; 70) Cuando los contrayentes están en la misma línea de ascendencia y descendencia o son hermanos; 80) Cuando se ha contraído entre el padre adoptado y la hija adoptiva; o entre el hijo adoptivo y la madre adoptante o la mujer que fue esposa del adoptante; 90) Cuando respecto del hombre o de la mujer o de ambos, estuviere subsistente el vinculo de un matrimonio anterior; 10) Cuando se ha contraído por personas que están entre sí en el primer grado de línea recta de legitima. 11 ) Cuando no se ha celebrado ante el juez o funcionario y los testigos competentes.

Algunas consideraciones deben efectuarse sobre las nulidades matrimoniales: A. Sobre la procedencia y la legitimidad en la solicitud de nulidad del matrimonio:

1- Si la causal es la primera es decir por error acerca de la persona, no puede alegarse sino por el contrayente que haya padecido el error, entendiendo que no hay lugar a la nulidad si quien ha padecido el error continuó en cohabitación después de haber conocido dicho error.

2- Si la causal de nulidad es la segunda, valga decir, por razón de la edad, la solicitud puede intentarla por el padre o tutor del menor o menores, o por estos con asistencia de un curador para la litis. Sin embargo, no hay lugar a invocar la nulidad cuando: a) Si se intenta pasados tres meses después de haber Ilegado los menores a la pubertad; b) Si la mujer, aunque siendo impúber, haya concebido.

3- La nulidad de la causal tercera (falta de consentimiento) únicamente podrá alegarse por los contrayentes, sus padres o guardadores. 4- Las causales cuarta y quinta (fuerza o miedo y rapto) pueden declararse sólo a petición de la persona a quien se le ha inferido fuerza, causado el miedo u obligado a consentir. Empero no hay lugar a declarar estas causales si después de que los cónyuges quedaron en libertad han vivido juntos por espacio de tres meses sin reclamar.

5- Respecto de las causales subsiguientes, es de advertir que no son subsanables, debiendo el juez competente declarar, aun de oficio, la nulidad de los matrimonios celebrados en tales condiciones.

B Las nulidades matrimoniales son de interpretación restrictiva Sólo existen como tales las expresamente mencionadas por los arts 140 del C.C. y 13 de la Ley 57 de 1887. El art. 16 de la Ley 57 de 1887 advierte en forma expresa: “fuera de las causas de nulidad de matrimo­nios civiles enumeradas en el articulo 140 del Código y en el 13 de esta ley, no hay otras que invaliden el contrato matrimonial…”.

Las nulidades que pueden afectar el matrimonio son absolutas o relativas.

“(I).- Son nulidades absolutas únicamente las siguientes (art. 15 de la Ley 57 de 1887f 1 ) la del matrimonio del cónyuge que ha matado al otro cónyuge, con su cómplice 2) la del matrimonio de parientes consanguíneos en I(nea recta o de parientes consanguíneos colaterales en 2o grado; 3) la del matrimonio del adoptante con la hija adoptiva, o de la madre adoptante con el hijo adoptivo, o de este con la mujer que fue esposa del adoptante; 4) la del matrimonio de los bígamos; 5) la del matrimonio de personas unidas en parentesco de afinidad en línea recta.

Estas nulidades se caracterizan: pueden declararse de oficio por el juez, pueden contralidarse si desaparece el vicio o impedimento, y, en todo caso, prescriben. Es verdad que el art. 15 de la Ley 57 de 1887 dice que las mencionadas nulidades no son subsanables; pero al expedirse la Ley 50 de 1936, en forma clara se dijo en el art. 2 que la nulidad absoluta, “cuando no es generada por objeto o causa ilícitos, puede sanearse por la ratificación de las partes y en todo caso por prescripción ordinaria . Debe repararse que la citada Ley 50 de 19~ se refirió a toda clase de nulidades absolutas, comprendiendo, por lo tanto, las matrimoniales.

No repugna ni a la lógica, ni al buen sentido jurídico, que las nulidades absolutas del matrimonio puedan subsanarse o prescribir. Se subsanan cuando desaparece el impedimento: por ejemplo, el impedimento de existencia de un matrimonio anterior desaparece si dicho matrimonio se disuelve. Existen otros impedimentos que no son susceptibles de desaparecer, como el del parentesco, caso en el cual la nulidad sólo puede desaparecer por prescripción. Contra esta tesis podrá argüirse: pero, ¿cómo es posible que el matrimonio de hermano con hermana se convierta en válido por el transcurso del tiempo? No se olvide que una legislación tan severa como la canónica prescribe que “en peligro de muerte, para atender a la conciencia y, si el caso lo pide, a la legitimación de la prole, pueden los Ordinarios locales dispensar a sus súbditos, no solo de observar la forma prescrita para la celebración del matrimonio, sino también de lodos y cada uno de los impedimentos de derecho eclesiástico tanto públicos como ocultos, y aún múltiples, exceptuados los que proceden del sagrado orden del presbiterado..:’ (canon 1043). Por otra parte, el mismo Código de Derecho Canon trata de la revalidación simple del matrimonio y que se realiza cuando desaparece el impedimento o es dispensado, siempre que la parte conocedora del impedimento renueve el consentimiento (cánones 1133. y ss.); también se refiere a la subsana­ción del matrimonio en la raíz con dispensa de la renovación del consentimiento (cánones 1138 y ss.).

Todo lo cual nos Ileva a la firme conclusión de que es viable la tesis propuesta de que el matrimonio civil nulo en forma absoluta puede subsanarse cuando desaparece el impedimento, o por prescripción.

  1. Nulidades relativas son las que pueden subsanarse por renuncia de los que tienen derecho a pedirlas, o por el transcurso del tiempo, y el juez no puede declararlas de oficio. El derecho a pedir que se declare esta nulidad sólo lo tienen determinadas personas.

Las nulidades relativas tienen su fuente en los vicios del consentimiento (error y violencia), en la incapacidad de los contrayentes, y en la incompetencia del funcionario que autoriza el matrimonio. Para mayor claridad y dada su importancia, analizaremos detenidamente cada una de estas fuentes.

Nulidad relativa por vicios del consentimiento. En cuanto a los vicios de las declaraciones de voluntad en el matrimonio, la ley tiene úni­camente en cuenta el error y la violencia o fuerza, y excluye el dolo, siguiendo en ello la misma regla del Código de Napoleón, que se inspiró en la doctrina enseñada por Loysel, para quien “en el matrimonio engaña quien puede” (en mariage il trompe qui peut). Empero, los tratadis­tas modernos han criticado severamente la exclusión del dolo como vicio del consentimiento, y argumentan que es chocante ver que una institución como el matrimonio venga a ser, con la complicidad del legislador, campo propicio para la intriga y el fraude. De ahí que las modernas legislaciones admitan el dolo, como lo hace el Código alemán en su § 1334″.

No obstante, el silencio de nuestro Código ha sido mitigado por las razones aducidas por la doctrina contemporánea, según las cuales todo engaño grave en el matrimonio dirigido a obtener su celebración, es susceptible de engendrar un error grave.

  1. El error en el matrimonio. Con arreglo a lo dispuesto por el art. 140 del C.C., el matrimonio es anulable “cuando ha habido error acerca de las personas de ambos contrayentes o de la de uno de ellos”. Pero el error acerca de las personas puede ser sobre su identidad tísica, sobre su estado civil o jurídico, o también sobre sus cualidades esenciales. Veamos por separado cada una de estas clases de error acerca de la persona.
  2. Error sobre la identidad tísica de los contrayentes. El error sobre la identidad física es el más grave que puede cometerse al celebrarse un matrimonio, y a decir verdad, es muy raro que ocurra, pues sólo se presentaría en el caso de un contrayente que, pretendiendo casarse con determinada persona, celebrara matrimonio con otra que se hace presente en la ceremonia”.
  3. Error sobre la identidad civil o jurídica de los contrayentes. Este caso es también muy raro, y podría presentarse en el siguiente ejemplo: un colombiano proyecta casarse con una venezolana a quien no conoce físicamente; viaja otra mujer y se celebra el matrimonio. Aquí hay error sobre !a identidad sobre la identidad civil de la persona, mas no sobre la identidad física, puesto que el varón quiso casarse con la mujer que tenía a su lado en el la celebración de la ceremonia, y ese error consistió en casarse con una mujer con la que no había pensado casarse.

3- Errores sobre las cualidades esenciales de las personas de los contrayentes. El art. 140 advierte escuetamente que el error debe re­, de las personas de ambos contrayentes o de la de uno de ellos”, razón por la cual se hace necesario escudriñar el sentido de la expresión acerca de la persona”. Si la palabra persona la entendemos en un sentido material, tendremos que afirmar que sólo se tiene en cuenta el error que recae sobre la identidad tísica o sobre la identidad civil o jurídica, y así lo entendía la antigua doctrina jurisprudencial ,, inspirada en antiguas doctrinas francesas.

Pero esta tesis, que corresponde a un estado poco avanzado de la cultura jurídica, debe descartarse, porque la persona humana ésta lejos de ser sólo un agregado material de cualidades físicas, como la conformación orgánica, la figura, etc., ya que en ella representan también un papel muy importante y decisivo otros elementos, como son ciertas cualidades y valores humanos, culturales, morales, sociales, etc.. El derecho moderno siempre tiene en mira esa personalidad más real y auténtica, más humana y valiosa que la simple presencia física o civil. y por eso considera que la personalidad está constituida por valores internos y externos.

Por lo tanto tendremos que reconocer, si es que aspiramos a interpretar el Código según las orientaciones del derecho moderno, que la expresión error acerca de la persona comprende no solo la persona física o la civil, sino también sus cualidades esenciales (físicas, intelectuales y morales) que !han sido determinantes para el matrimonio. Desde luego que no todo error sobre cualidades de los contrayentes puede dar lugar a que se anule el porque ello conduciría a graves consecuencias. De ahí que el error deba reunir ciertas características, que son las siguientes:

1a tratarse de errores inherentes a la personalidad de alguno de los contrayentes, es decir, sobre cualidades que constituyan bienes  que no se tienen en cuenta los bienes externos. No son cualidades personales sino externas a la propia personalidad, el nombre, la  tener determinado origen, el apellido, el tener determinado patrimonio, el pertenecer a ciertas clases sociales, etc.. En cambio, se tienen como cualidades personales o propias de la personalidad, las características corporales, como la raza, la edad, la virginidad, la fecundidad, a salud. y las cualidades morales, como la bondad, la honorabilidad, el dominio de si mismo, así como las espirituales o intelectuales.

2a. Ha de tratarse de un error grave o determinante, de suerte que si hubiera conocido la situación exacta, el otro cónyuge se habría abs­tenido del matrimonio.

3a. Ha de tratarse, finalmente, de la falta de esa calidad o de la existencia de vicios o defectos en el momento de la celebración del ma­trimonio, que no habían sido conocidos por el otro cónyuge. Sólo así es posible decir que se incidió en error.

  1. Aplicaciones del error sobre cualidades esenciales. Conforme a lo expuesto, los errores sobre cualidades esenciales deben recaer so­bre cualidades físicas u orgánicas y sobre cualidades esenciales de orden moral o social.

Entre las cualidades físicas u orgánicas deben mencionarse las siguientes:

potencia sexual de uno de los cónyuges. Hemos visto que la impotencia puede ser absoluta o relativa, y que mientras la primera hace posible el acto sexual y da lugar a la inexistencia del matrimonio (Cfr. Supra, § 15-I y § 20-III), la segunda hace imposible la procrea­ción y es la que constituye causal de nulidad por error. Mas para que pueda alegarse la impotencia como causal de nulidad, se requiere que el que pretenda alegada no haya tenido conocimiento de ella, pues si uno de los cónyuges es impotente y el otro tuvo conocimiento de su impotencia, no hay error. El cónyuge impotente jamás puede alegarla. Además, se necesita que la impotencia sea concomitante con el momento de la celebración del matrimonio y que sea irremediable.

  1. Las enfermedades orgánicas graves. Para que estas constituyan vicio esencial del matrimonio es menester que hagan imposible la vida en común de los cónyuges y que sean irremediables. Así, la lepra la sífilis, la tuberculosis y demás enfermedades contagiosas e incurables, si no han sido conocidas por el otro cónyuge, constituyen vicio sobre cualidades esenciales, pues, por lo general, al celebrarse el matrimonio se tiene en cuenta la salud de cada contrayente.

Con respecto a las cualidades esenciales de orden moral o social, diremos que debe tratarse de la ausencia de ciertas cualidades mora­les o sociales que haga imposible la vida matrimonial Para mayor claridad pongamos unos ejemplos: una mujer, sin saberlo, contrae matri­monio con el homicida de su padre o de uno de sus hermanos; en este caso el error es notorio y de gravedad suma, pues seguramente la mujer jamás pensó en casarse con tal hombre; una mujer, desconociendo ciertos hechos, se casa con el estuprador de una de sus herma­nas; una mujer que se casa con un hombre depravado e incorregible, que había sido condenado por varios delitos.

También se tiene en cuenta la existencia de enfermedades mentales incurables y de vicios de alguno de los cónyuges que atentan contra los fines del matrimonio.

Hay algunas cualidades personales, que podríamos Llamar discutibles por cuanto la doctrina no es uniforme acerca de su valor, y son las siguientes: a) la nacionalidad, que se presentaría en el caso de que un hombre, por ejemplo, entiende casarse con una alemana y se asa con una polaca; b) la religión, en la hipótesis de una mujer que entiende casarse con un católico y resulta casada con un protestante; c) el estado civil el varón piensa casarse con una mujer hija legitima y resulta que es hija natural; y d) la virginidad.

  1. Quién puede alegar la nulidad por error y cómo se sanea. Pues que se trata de nulidad relativa, admite saneamiento; pero no puede alegar­se por todo el mundo, sino sólo por el otro cónyuge, según lo prescrito por el art. 142 del Código Civil. Además, no habrá lugar a la nulidad del matrimonio por error, si el que lo hubiere padecido continuare en la cohabitación después de haberlo conocido (C.C., art. i42, párr. 20). Como la ley no dice cuándo puede presumirse que el otro cónyuge conoció el error y qué plazo tiene para impugnar, ya que la expresión “después de haber conocido el error’ es un tanto vaga, corresponderá a los jueces interpretar con recto criterio esta disposición legal.
  2. La violencia en el matrimonio. La violencia, o sea la fuerza o miedo “que sean suficientes para obligar a alguno a obrar sin libertad”, es causal de nulidad del matrimonio, según manifestación expresa del art. 140, en su num. 50. No importa de quién provenga la violencia, pues la puede haber ejercido un cónyuge contra el otro o también la pueden haber empleado terceras personas.

La ley presume violencia contra la mujer “por haber sido ésta raptada violentamente”, a menos que consienta en el matrimonio estando fuera de las manos del raptor (C.C., art. 140, num. 60.). Debe notarse que se requiere el rapto violento, ya que no se tiene en cuenta el rapto consentido por la mujer.

La nulidad por violencia se sanea “si después de disipada la fuerza se ratifica el matrimonio con palabras expresas o por la sola cohabita­ción de los consortes” (C.C., art. 140, num. 50.).

Efectos de la declaración de nulidad.

  1. Efecto normal de la declaración de nulidad matrimonial. El matrimonio produce efectos hasta cuando una sentencia judicial lo invalide o anule, y esto porque en derecho colombiano no existen matrimonios nulos sin sentencia judicial.
  2. La declaración de nulidad del matrimonio destruye el vínculo entre los cónyuges: AI respecto dice el art. 148 del Código Civil: “Anulado un matrimonio. cesan desde el mismo día entre los consortes separados todos los derechos y obligaciones recíprocos que resultan del contrato de matrimonio; pero si hubo mala fe en alguno de los contrayentes, tendrá éste obligación de indemnizar al otro todos los perjuicios que le haya ocasionado. estimados bajo juramento’.

De lo dispuesto por este articulo se deducen las siguientes consecuencias:

1 a.) Los cónyuges cuyo matrimonio se anula quedan en libertad de contraer uno nuevo, por cuanto Ia nulidad destruye el vínculo matrimonial. 2a.) Dejan de existir entre los cónyuges todos los derechos y obligaciones que emanan del matrimonio y por ello la mujer deja de tener como domicilio el del marido, termina la obligación de fidelidad de ambos cónyuges y estos quedan exonerados de socorrerse y ayudarse mutuamente, etc Si a pesar de la anulación del matrimonio, el hombre y la mujer continúan haciendo vida común, esta unión será concubinato y los hijos tendrán la calidad de naturales.

3a.) Se disuelve la sociedad conyugal y es necesario proceder a liquidarla.

4a.) Debe tenerse en cuenta la distinción que hace la ley entre cónyuge de buena y de mala fe, pues el cónyuge que de mala fe contrajo matrimonio, queda obligado a pagar los perjuicios sufridos por el que obró de buena fe. Así, si se anula el matrimonio por bigamia, el bígamo debe reparar los perjuicios que haya sufrido el otro cónyuge en razón del engaño. Con respecto al matrimonio, la mala te consiste en tener conocimiento de la causal de nulidad y haberla ocultado, como en el ejemplo propuesto. Pero esta mala fe no se presume y por ello debe probarse. Sin embargo, en el ejemplo propuesto se tiene por probada la mala fe, salvo que el bígamo demuestre que tuvo noticia verosímil de la muerte de su anterior cónyuge, y por tal circunstancia procedió a concertar nuevo matrimonio. En caso de que la noticia resulte falsa, habrá demostrado su buena fe.

  1. Los hijos concebidos dentro de un matrimonio que más tarde se anula, son legítimos y no pierden en ningún caso dicho estado civil. A este respecto es enfático el art. 149 del Código, cuando establece que “los hijos procreados en un matrimonio que se declara nulo son legítimos, quedan bajo la potestad del padre y serán alimentados y educados a expensas de él y de la madre, a cuyo efecto contribuirán con la porción determinada de sus bienes que designe el juez; pero si el matrimonio se anuló por culpa de uno de los cónyuges, serán de cargo de éste los gastos de alimentos y educación de los hijos si tuviere medios para ello, y de no, serán del que los tenga”.
  2. En derecho colombiano la declaración de nulidad del matrimonio carece de efecto retroactivo. Es interesante hacer resaltar que para el Código Civil colombiano la declaración judicial de nulidad de un matrimonio carece de efecto retroactivo, habiéndose en este punto separado en forma expresa nuestro Código, del sistema consagrado por el derecho romano. el canónico, el francés y el propuesto por don Andrés Bello en sus proyectos de código civil y que rige actualmente en Chile.

Que la declaración de nulidad del matrimonio carezca de efecto retroactivo, indica que el matrimonio anulado produce todos sus efectos entre el día de su celebración y el día en que se ejecutoría la sentencia que decreta su nulidad, sin distinguir si uno o los dos cónyuges se encontraban de buena o de mala fe en el momento de celebrarlo. En Colombia no ha existido la tesis de los matrimonios putativos.

Con mayor exactitud podemos afirmar que la nulidad produce más bien la terminación para el futuro del matrimonio” (Arturo Valencia Zea, Derecho civil, Tomo V, págs. 72 y ss.).

  1. Respecto de la demanda y el trámite procesal debe observarse:

a- A la demanda en que se pida la nulidad de un matrimonio civil, deberá acompañarse la prueba de éste. .

b- La intervención de los padres o guardadores de los cónyuges, sólo procederá cuando el respectivo consorte fuere incapaz.

c- El defensor de familia intervendrá únicamente cuando existan hijos menores, y en defensa de éstos tendrá las mismas facultades de las partes; para este efecto se le notificará el auto admisorio de la demanda.

d-Desde la presentación de la demanda y en el curso del proceso, de oficio a petición de cualquiera de las partes el juez deberá regular la obligación alimentaría de los cónyuges entre sí y en relación con los hijos comunes, sin perjuicio del acuerdo a que Ilegaren aquéllas. Para el cobro de estos alimentos se seguirá ejecución en el mismo expediente, en cuaderno separado, por el trámite del proceso ejecutivo de mínima cuantía.

e-Simultáneamente con la admisión de la demanda, puede el juez decretar, a petición de parte, las medidas cautelares autorizadas por el ordinal primero del articulo 691 del Código de Procedimiento Civil. “De acuerdo con la finalidad que se persiga con las medidas y, principal­mente, según el objeto sobre el cual recaigan, pueden distinguirse dos tipos o clases: las personales y las patrimoniales.

  1. a) Las personales versan sobre las personas y, por su parte, pueden ser también de dos clases: directas e indirectas.

Las directas recaen sobre las personas en si mismas consideradas y, principalmente, se encuentran consagradas en el Código Civil en sus arts. 225 y 226.

Las indirectas son las que propenden a la satisfacción de necesidades de las personas y están constituidas por los Ilamados alimentos provisionales.

Estos están consagrados en favor de los hijos o del cónyuge que carezca de recursos para atender a su subsistencia. Se denominan así porque sólo tienen efectividad en el curso del proceso esto es, desde que se presenta la demanda hasta cuando queda ejecutoriada la sentencia, ya que a partir de ese momento, si se decreta la nulidad del matrimonio, son reemplazados por los definitivos que se imponen en esa providencia.

Para el reconocimiento y efectividad de los alimentos provisionales el art. 442 del Código de Procedimiento Civil, que contempla lo relati­vo al proceso de nulidad de matrimonio, regula la manera y oportunidad de solicitarlos y la forma de obtener su cancelación, aspectos que analizaremos posteriormente en acápites destinados a tal efecto.

  1. b) Las patrimoniales son las que recaen sobre los bienes, y consisten en el embargo y secuestro, que tienen como efecto colocarlos fuera del comercio es decir, evitar que se enajenen o graven.

Las medidas cautelares de índole patrimonial tienen doble calidad, según la causa que las determine, a saber

a’) Las que recaen sobre los bienes sociales y que tienen por objeto evitar que los cónyuges en cuya cabeza se encuentren puedan dis­poner de ellos y hacer ilusoria la liquidación de la sociedad conyugal que como consecuencia de la nulidad debe producirse.

Comprenden -como dijimos- el embargo y secuestro pero estos tienen aplicación diferente según se trate de muebles o inmuebles En efecto, en los muebles basta el secuestro, pero éste entraña embargo. En los inmuebles, en cambio, de acuerdo con lo establecido por el a2 691, ord. 10. del Código de Procedimiento Civil, es indispensable practicar primero el embargo y, una vez allegado al proceso el certifi­cado expedido por la oficina de registro en donde conste que el bien es propiedad del cónyuge, entonces sí Ilevar a cabo el secuestro.

Las dos medidas anteriores y el orden en que ellas deben cumplirse, es el modo indicado de proceder cuando se trata de bienes sociales, por cuanto con el embargo se evita que se graven o disponga de ellos, mientras que con el secuestro se asegura el recaudo de los frutos que produzcan, pero no en el caso de los bienes propios, en relación con los cuales se dejó un vacío. En efecto los bienes propios no pertenecen a la sociedad conyugal y, por ende, no es procedente el embargo, pero sí forman parte de ella los frutos que produzcan. según lo dispuesto por el art. 1781, ord. 20., del Código Civil, y la única manera de lograr su recaudo es mediante el solo secuestro.

b’) Las que tienen por objeto obtener el pago de Ios alimentos provisionales. Las medidas cautelares en este caso no lo son del proceso de nulidad del matrimonio, sino del ejecutivo que se debe instaurar para obtener la cancelación de ellos.

Las medidas cautelares son igualmente el embargo y secuestro pero como la obligación es exclusiva del cónyuge a quien se ha impuesto el pago de las alimentos provisionales, los únicos bienes que pueden afectarse con ellas son los propios y no los sociales. Esto es absoluto en cuanto a inmuebles mas no con ciertos muebles, como ocurre con los sueldos, que son susceptibles de afectarse con medidas cautelares para la efectividad del pago de los alimentos provisionales”. (Jaime Azula Camacho, Manual de Derecho Procesal Civil, Tomo III, 3° edición, Temis, Pág. 229).

[/hidepost]