Administrativo Civil Comercial Familia Constitucional Laboral Penal Notarial Academico
in Comercial - 13 May, 2015
by josebula - no comments
Reforma del contrato social por aumento del capital y admisión de nuevos socios

Reforma del contrato social por aumento del capital y admisión de nuevos socios

 

a- Modelo de acta que autoriza la reforma

En la ciudad de …… a los …… días del mes de ……. del año …, siendo las ……. horas, se reunieron en la Sede de la Sociedad …. todos los socios de la misma, previa citación hecha por el Gerente, a fin de tratar lo referente a una reforma al contrato de sociedad_ , en lo que tiene relación al aumento del capital Social y a la admisión de nuevos socios.

El orden del día propuesto y aprobado fue el siguiente: 1- Llamada a lista.

2- Verificación del quórum. 3- Proposiciones del gerente. 4-Aprobación de las proposiciones. 5- Autorizaciones.

Para la presidencia de la reunión de la junta se designó al socio señor ….. y como secretario al señor ….. En cumplimiento del orden del día, el señor presidente procedió al Llamado de lista de los socios, estando presentes todos ellos, verificando por lo tanto el quórum de la reunión.

Seguidamente se le concedió la palabra al Señor Gerente de la sociedad, quien una vez expuestos los moti­vos del caso y cumpliendo con el objetivo para la cual fue citada la junta de socios, presentó a consideración dos propuestas. Una el aumento del capital social y otra la admisión de nuevos socios. Basó las proposiciones el Señor Gerente en las futuras contrataciones de la Compañía, en consideración a que el capital actual no respal­da las exigencias de los contratos venideros. Para ello, afirma, se hace necesaria la autorización de admisión de nuevos socios que entran a engrosar el capital de la sociedad, a no ser que los socios existentes aumenten sus aportes.

Ante las propuestas presentadas, el presidente decretó un receso de … minutos para considerar las proposi­ciones.

Una vez reanudada la sesión los socios declaran no estar en condiciones para aumentar sus cuotas y aportes y deciden por unanimidad aprobar el aumento de capital con la admisión de nuevos socios, siempre que los portes de estos sean iguales a los ya hechos por aquellos individualmente. El Señor Gerente toma la palabra para proponer los nombres de dos personas aspirantes a socios que están en capacidad para hacer los aportes debidos. Se trata de los Señores: … .. y …… Por ser conocidos por la Junta de Socios, las personas anteriores son admitidas como nuevos socios de la compañía, correspondiéndole a cada uno hacer un aporte de ……… pesos. Así, el capital social es aumentado a la suma de …….

Seguidamente la Junta de Socios autorizan al Señor Gerente de la compañía para Llevar a cabo las diligencias necesarias a fin de obtener la inscripción de los nuevos socios, de recibir enteramente los nuevos aportes de aumentar el capital social.

Siendo las …… horas de da por terminada la reunión, previa lectura y aprobación de esta acta.

EL PRESIDENTE            EL SECRETARIO

……………………….           ……………………………

b- Modelo de minuta de reforma del contrato

… compareció el Señor ….., mayor y vecino de …., identificado como aparece al pie de su correspondiente fir­ma, quien manifestó:

PRIMERO: Que obra en este acto en su calidad de representante legal de la compañía ….., de conformidad con el certificado expedido por la Cámara de Comercio de ….., la cual anexa para que se protocolice con este documento.

SEGUNDO: Que estando debidamente autorizado por la Junta de Socios de la compañía mencionada, en cu­yo nombre habla, tal como lo consta el acta que adjunte para que así mismo sea protocolizada con la Escritura Pública número ….. de fecha ……. de la misma notaría, en los siguientes términos: 1- El capital social de la com­pañía es aumentado de: …. pesos a …… pesos, distribuido en ….. cuotas, de valor nominal de …… pesos cada una, capital que ha sido pagado en su totalidad, en dinero efectivo por los socios …. . .., A partir de la fecha son nuevos socios los Señores …… y ….., ambos mayores y vecinos de ….., identificados con las cédulas de ciudadanía números ……. y ….. expedidas en …… y ……. respectivamente. los nuevos socios han pagado sus aportes en dinero efectivo.

TERCERO: Que en los demás aspectos los Estatutos queden tal y como están.

EL COMPARECIENTE

……………………………

REPRESENTANTE LEGAL

C.C. No. ….. de ……..

L.M. No. ….. Distrito…

 


Información Adicional 

[hidepost=0]

La cesión de cuotas sociales constituye uno de los temas más importantes en las sociedades de responsabilidad limitada, equiparán­dose, con las debidas distancias, a la negociación de acciones en las sociedades anónimas y demás compañías caracterizadas por dicho sistema de integración del capital social.

Pues bien, como mayor expresión de un derecho social, las cuotas sociales son cedibles en la forma prevista en la ley o los estatutos. Tal es el mandato previsto en el artículo 354 del Código de Comercio, teniéndose por no escrita cualquier estipulación que impida a los socios ceder sus cuotas. “Dos de las principales características que pueden ser atribuidas a las cuotas sociales son: el indicativo de una responsa­bilidad, que está limitada, y una cesibilidad. El primero de los caracteres se infiere claramente de los arts 353 y 354 del Código. Del segundo se ocupa el artículo comentado que, como es fácil apreciar, reglamenta el negocio de la cesión de cuotas estableciendo una restricción de forma, como es la de la exigencia de un escritura pública pues aquella cesión comporta una reforma estatutaria. Y esta restricción viene a sumarse a la anteriormente establecida (art. 360 del C. de Co.) de una mayoría cual cada La doctrina ha entendido generalmente que el derecho a ceder las cuotas sociales es algo esencial en las sociedades de responsabilidad limitada; nuestro estatuto comercial adoptó tal posición doctrinal, la cual da lugar a situaciones que resultan interesantes considerar. Es tan esencial el derecho a la cesión de las cuotas sociales, que el mismo legislador creyó del caso enfatizar, previendo que “cualquier estimulación que impida este derecho se tendrá por no escrita”. Cuáles son las estipulaciones que impidan este derecho, no las tienen determinadas la ley. Será pues, necesario analizar cada caso en particular, ya que no es posible sentar un principio general. Como vía de ejemplo, pudiera pensarse en disposición estatutaria que exigie­se la unanimidad de los votos en que estuviere dividido el capital social, para poder efectuar la cesión del interés social, o en cláusula que fijan en unos plazos tan dilatados que hicieran nugatorio el derecho así regulado, etc.. Ahora bien podría suponerse que un pacto como este último que proponemos tendrá asegurada su validez, puesto que el mismo ordenamiento legal art. 363 parece dar su aprobación, ya que las partes pueden estipular en contrario. Y lo contrario consiste no solo en consignar la libertad para ceder las cuotas, sino para establecer el derecho de retardo, pero en condiciones más gravosas que las que determina el principio positivo, como parece sugerirlo el art. 364. Coinci­dimos con quienes estiman que las restricciones consagradas por la ley deben ser entendidas en una doble dimensión que beneficia, de una parte, al socio que no deseando continuar en la compañía, se le garantice de manera segura la posibilidad de desvincularse de ella, y del lado de los demás socios y de la sociedad misma, lograr una efectiva protección contra el socio que desee introducir a quien los consocios consideran como indeseable para recibirlo en su grupo”.

El articulado comprendido en el Código de Comercio en esta materia, no define lo que debe entenderse por cesión. Empero, la cesión de cuotas sociales constituye la transferencia total o parcial de participación o derechos que tiene un socio en una sociedad de responsabilidad limitada en favor de otras personas distintas a los consocios o estos mismos. La transferencia en este sentido viene a configurarse mediante un contrato en donde las partes se obligan: la una, el cedente, a transferir a otra, el cesionario, las cuotas o derechos sociales del cual es titular. El contrato de cesión de cuotas se predica de un negocio jurídico autónomo celebrado intervivos, pues ya por causa de muerte no existe como contrato. Así, el contrato de cesión muestra, entre otras, las siguientes características:

a.- Tanto el cedente como el cesionario pueden ser personas naturales o jurídicas, con capacidad plena o no para ejercer el comercio (C. de Co. arts. 12 y 103);

b.- La cesión siempre implica transferencia de las cuotas sociales y de sus derechos inherentes. Se hace hincapié en que la cesión impli­ca transferencia de derechos, esto es, que solamente se refiere a actos jurídicos celebrados intervivos Por esto es por lo que el Código de Comercio en su art. 368 regula de una manera especial la transmisión de las cuotas sociales (adquisición mortis causa).

Esta diferencia entre transferencia y transmisión tiene gran importancia, como lo explica Pedro Lafont Pianetta al decir que la transmisibi­lidad o intransmisibilidad de derecho y obligaciones hace relación a la posibilidad o imposibilidad de su traslación a otra persona por causa de muerte del titular, lo cual es diferente de la transferibilidad o intransferibilidad, fenómenos que se predican de las sucesiones intervivos’. (Derecho de Sucesiones, T. I. pág. 101 ).

c.- La cesión es un contrato amorío, por lo cual le serán aplicables (según contrato) las normas de la venta, permuta, donación etc.. Esta característica tiene mucha importancia, puesto que se suele equiparar a la cesión con la compraventa.

Dado que el Código de Comercio guardó silencio respecto a lo que debe entenderse por cesión, ante tal vicio, mutatis mutandi, debemos acudir a la fuente civilista y a su doctrina (C. de Co., art. 2°) por la imposibilidad de aplicar la analogía, o la costumbre mercantil.

Se ha sostenido por algunos que la cesión de créditos no es otra cosa que la compraventa de las cosas incorporales. Este concepto no ha sido aceptado por la legislación chilena, donde no puede sostenerse que la cesión sea la venta de los derechos porque la ley no ha equiparado la venta de las cosas incorporales con la cesión de derechos.

En nuestra opinión, “la cesión de derechos es la manera de efectuar la tradición de estos, no es el contrato generador de la obligaci0n sino la manera de consumar este contrato. Puede definirse, según esto, la cesión como acto jurídico mediante el cual una persona transfiere o enajena un crédito a otra…” (Arturo Alessandri Rodríguez, Derecho civil. De los contratos, pág. 114).

El Código Civil separa del contrato de compraventa la cesión de derechos En este aspecto varía fundamentalmente del sistema francés, que incorpora la cesión de derechos dentro de la compraventa. En nuestro régimen civil, en cambio, la venta no es la única causa de cesión, se puede traspasar por cualquier otro titulo idóneo y lícito como permuta, donación, aporte en sociedad, etc.” (.losé Alejandro 8onivento F., Los Principales Contratos Civiles, pág. 247).

Nosotros creemos que la cesión de crédito encierra un negocio jurídico participante de la causa o del titulo a que se haga; es decir que, si se hace a titulo de venta, intervendría la noción de este contrato; si se cambia el de permuta y así sucesivamente (ibídem, pág. 248).

La prueba de que la cesión se puede hacer a cualquier título la encontramos en los art. 1959 y 1965 del Código Civil. Y es que cesión es sinónimo de enajenación. De ahí, insistimos, la diferencia que hizo el legislador entre la transferencia de las acciones y de las cuotas. No siendo así, habría que concluir que las cuotas sociales son cesibles cuando se traspasan a titulo de compraventa y negociables cuando se haga a otro título, por cuanto en lo previsto para la limitada, se aplica la ley de las anónimas.

Como bien lo explicó Alessandri Rodríguez. “la cesión equivaldría a la tradición (modo) y el contrato generador al título, y por lo tanto la cesión queda sujeta a las reglas propias del contrato generador. En conclusión, hay que distinguir entre la cesión misma (acto jurídico amorfo, modo) y el contrato que la origina (título que puede ser venta, permuta, adjudicación, etc.)”.

La sociedad es un ente cerrado donde participan determinados socios con miras a construir una empresa sólida, fruto, en ocasiones, del trabajo permanente de sus miembros. Las compañías pequeñas, como puede ser el régimen de las empresas de responsabilidad limitada, viven en constante coordinación, sus integrantes han enarbolado y practicado todo un sistema de camaradería en desarrollo del mismo objeto social. La labor de los asociados es de trabajo continuo alrededor de decisiones tomadas en conjunto como si se tratara de trabajo individual. En estas condiciones los socios van creando relaciones internas similares a las familiares. Por ello el ingreso de personas distin­tas quebrantan en ocasiones toda la estructura social edificada durante años. Para evitar golpes a la unidad social, el legislador quiso, que cuando un socio decida, retirarse de la empresa y ceder sus cuotas, dé la oportunidad a los demás consocios para que las adquieran antes de ofrecerlas a un extraño. Es lo que Llamamos derecho de preferencia, cuyo basamento legal emerge del articulo 363 del Código de Co­mercio según el cual el socio que pretenda ceder sus cuotas, las ofrecerá a los demás socios por conducto del representante legal de la compañía, quien dará traslado inmediatamente, a fin de que dentro de los quince días siguientes manifiesten si tienen interés en adquirirlas Transcurrido ese lapso los socios que acepten la oferta tendrán derecho a tomarla a prorrata de las cuotas que posean. De todos modos, el precio, plazo y demás condiciones de la cesión se expresarán en la oferta. Es de anotar, eso sí, que los términos del articulo en referencia son meramente supletivos, pues las partes pueden perfectamente darle otra amplitud o reducirlos si es del caso “En la ley mercantil las disposiciones deben conjugarse con el principio de la autonomía de la voluntad, según el cual, las partes siempre pueden acordar como a bien tengan, con tal que su expresión de voluntad no contraríe el orden público y las buenas costumbres. (Arts. t602 Código Civil y 4° del Código de Comercio). Con base en este principio, en la ley mercantil se distinguen Tres tipos de normas y normas imperativas: normas de aplicación restrictiva. sobre las cuales no les es dable a los particulares disponer en contrario. Normas objetivas: que tienen por objeto regular ciertos fenómenos ajenos a la voluntad de las partes, como son aquellas que enumeran los actos conside2dos como comerciales y aquellos que carecen de tal carácter (artículos 20 y 23 del Código de Comercio). Normas supletivas: cuya finalidad es regular las situaciones y relaciones comerciales cuando los contratantes, en uso de la libertad que la ley les concede de determinar las reglas a que van a someter su actividad, no lo han hecho, o lo han dispuesto en forma insuficiente.

De la lectura del artículo 363 del Código de Comercio, “… salvo estipulación en contrario, el socio que pretenda ceder sus cuotas las ofre­cerá a los demás socios por conducto del representante legal de la compañía, quien les dará traslado inmediatamente, a fin de que dentro de los quince días siguientes manifiesten si tienen interés eh adquiridas …”, se colige claramente la intención del legislador declara la norma es referencia un carácter eminentemente supletivo. La expresión “salvo estipulación en contrario …” permite a los contratantes disponer como a bien tengan la regulación de lo que se ha Llamado derecho de preferencia en la cesión de cuotas sociales Así las cosas, los socios pueden vr. gr: establecer un término diferente al del artículo 363, regular la forma como ha de hacerse la oferta y/o la aceptación oralmente o por escrito o cualquier otra estipulación, dentro del ya mencionado principio de la autonomía de la voluntad”.

En términos generales, el derecho de preferencia es otorgado por la ley en favor de todos los asociados, cuyo contenido es estrictamente patrimonial y opera para cualquier clase de cesión de cuotas. Como señalamos, la finalidad concreta es perpetuar la unidad de los socios y de la misma empresa, es decir, conservar el intuitu personae en esta forma social. De cualquier modo, el derecho de preferencia nace materialmente con la oferta que se hace a través del representante social a los consocios, pero por ser un derecho legal ha existido desde el mismo momento en que surgió el contrato social, porque “aunque es un derecho abstracto esto no significa que su nacimiento quede suspendido hasta el momento en que el socio haga la oferta de que trata el art. 363 del C. de Co.. No, el derecho existe y tiene plena efica­cia desde el momento en que se suscribe el contrato social y nada se estipuló en contrario.

Insistimos en que el derecho de preferencia existe independientemente de que se haga oferta o no; cosa muy diferente es que las condi­ciones de la cesión se concreten en ésta.

Tampoco es una expectativa, y menos aún si se tiene en cuenta que desde la constitución de la sociedad se delimita la proporcionalidad que tiene cada socio para adquirir de preferencia las cuotas y que la modificación de dicha proporcionalidad implica una reforma estatutaria; lo que no sucede con las anónimas, en las cuales el porcentaje sólo se determina al momento de la aprobación del reglamento de suscrip­ción (C. de Co., art. 386, inciso 2°). Pero es que ni siquiera en las anónimas se puede sostener esta tesis, pues, entonces, ¿cómo se explica el hecho de que la ley ordene establecer en el reglamento de colocación de acciones la forma y proporción que le corresponde a cada accionista como medida de su derecho de preferencia si dicho derecho aún no existe? (Art. 388).

De igual manera, en las limitadas tendríamos que concluir que si un socio hace la cesión directamente a un tercero sin haber hecho oferta pre­via a sus consocios, esto significaría que, pese a la intención evidente de ceder sus cuotas sociales, los consocios no tienen ningún derecho de preferencia por cuanto no se les hizo oferta y solamente podrán oponerse al ingreso del extraño. Evidentemente la conclusión anterior es absur­da; lo que pasa es que el derecho de preferencia es un derecho inherente a la calidad de socio, del mismo modo que lo son el derecho a concu­rrir a las juntas y a votar en ellas y el derecho a percibir utilidades, prerrogativas estas que, sin entrar en discusiones bizan6nas, no podríamos argüir que solamente nacen cuando haya reuniones, reparto de dividendos, etc., y que si ello no se produce, el derecho no nace.

Finalmente, el art. 364 (inciso 2) faculta a los asociados para cambiar las condiciones de la cesión, en caso de existir derecho de prefe­rencia, pudiendo establec8r que en vez de una oferta se celebre otro negocio jurídico (v. gr., opción de compra, promesa de contrato). Entonces, a la luz de la teoría comentada, por falta de oferta, el derecho nunca nacería.

Empero la oferta sí cumple un papel importante, por cuanto con ella nace el derecho a la suscripción de acciones (no el derecho de prefe­rencia), y en las limitadas nace el derecho de aceptar o no las condiciones de la cesión (C. de Co., art 389).

El contenido patrimonial se traduce en la posibilidad de aumentar la participación que si tiene en una sociedad mediante la adquisición de nuevas cuotas sociales.

El profesor Bernal Gutiérrez, profundizando sobre la naturaleza de las sociedades limitadas, concluye que realmente se acercan más a las sociedades de personas que de capital, y que precisamente el establecimiento del derecho de preferencia es una de dichas manifestaciones.

Como se puede advertir, este procedimiento concilia armoniosamente todos los valores en juego y a los cuales ya se hizo referencia, dándoles a los socios preferencia para adquirir todo o parte de la cuota del interés ofrecido y reservándoles la decisión sobre ingreso de un. tercero, con lo cual se reserva el elemento de intuitu personae.

Por cuanto para que no opere este derecho se debe disponer encontrará se constituye en un elemento de la naturaleza del contrato de so­ciedad. Además. la ley faculta igualmente a los asociados para fijar libremente, las condiciones de la cesión preferente (C. de Co., art. 364).

El derecho de preferencia cobija a toda clase de cesiones, sin importar el contrato que la origine, puesto que donde el legislador no dis­tingue, no le es dable al intérprete distinguido.

Para efectos de la cesión de cuotas deben tenerse en cuentas minimamente los siguientes pasos:

1.- Precisamente el procedimiento interno se inicia con el apreciamiento que hace el socio interesado en ceder sus cuotas a los demás consocios. Como se observó, con motivo de la aplicación del derecho de preferencia, el ofrecimiento se hace a través del representante legal de la compañía, persona encargada de comunicar al resto de socios la decisión que toma un asociado de ceder sus cuotas a efecto que ellos se pronuncien sobre si tienen o no interés en adquirir las cuotas correspondientes. La oferta puede ser propuesta de manera oral o escrita, aconsejándose esta última forma. En la oferta. el socio que pretenda ceder indicará el precio de las cuotas, el plazo para ser cance­ladas y demás condiciones que a propio juicio considere necesario y conveniente para la negociación. Cada socio tendrá conocimiento de la oferta y con base en ella podrá manifestar si tiene o no interés en adquirir las cuotas ofrecidas. La ley ha concedido un término de quince días para que los socios se pronuncien sobre el particular, término que ya dijimos es meramente supletivo, pues en los estatutos se ha podido considerar otro. Transcurrido ese lapso los socios que acepten la oferta tienen derecho a tomarla a prorrata de las cuotas que po­sean. De culminar así la cesión, terminaría aquí el procedimiento interno, sin existir dificultad alguna, ya que no es otra cosa sino el ejercicio del derecho de preferencia. “El procedimiento para la cesión de cuotas del interés social en las sociedades de responsabilidad limitada, que rige salvo pacto social diverso (Artículo 364 del C de C.) es absolutamente claro y corresponde a una secuencia que armoniza el interés del socio que proyecta su desvinculación de la sociedad, con la naturaleza de ésta El interés de la misma y el de los socios restantes. Con él se pretende preservar la existencia de la sociedad, el carácter “intudu personae” de la misma sin sacrificar la voluntad de retiro de los socios. Para lograr estos fines el articulo 363 impone al socio que pretenda ceder sus cuotas la obligación de ofrecerlas en primer lugar y antes que a ninguna persona, a los demás socios, a quienes se les concede un plazo de 15 días para que manifiesten si tienen interés en adquirirlas”,

2.- Pero puede suceder que el precio fijado por el socio cedente no sea el mismo que consideren los demás asociados. Este caso es una continuación del primero, puesto que supone el interés de los consocios o algunos de ellos para adquirir las cuotas pero con precio distinto del señalado en la oferta. o del plazo indicado para el pago. Cuando ocurren discrepancias sobre estos aspectos, corresponde a las partes designar peritos para que fijen tanto el precio como el plazo, siendo de obligatoria aceptaci0n su decisión. Empero,.las mismas partes pueden establecer que las condiciones iniciales de la oferta sean definitivas en caso que sean más favorables para los cesionarios respecto de las fijadas por los peritos. Conforme al artículo 364, inciso 2° del Código de Comercio, en los estatutos podrán estipularse otros procedi­mientos para fijar las condiciones de la cesión entre los asociados.

Sea de una u otra forma, clasificados el precio y el plazo, los consocios interesados y el cedente procederán a solemnizar la decisión me­diante el otorgamiento de la escritura de reforma, la cual será otorgada por el representante de la compañía. el cedente y cesionario, de­biéndose inscribir posteriormente en el registro mercantil de la Cámara de Comercio.

3.- En los dos eventos anteriores todos o algunos socios han manifestado interés en adquirir las cuotas en negociación y realmente se admitió y efectuó la negociación, pero puede acontecer que los socios no manifestaran interés por la oferta, entonces dos situaciones caben como hipótesis. En primer lugar, que dentro del término estipulado todos los socios manifestarán no tener ningún interés en la oferta, pero en cambio dejarán entrever la posibilidad del ingreso de un extraño a la compañía que reemplace al socio cedente. En segundo término, que transcurridos los quince días mencionados, ninguno de los asociados manifest0 interés en adquirir las cuotas, guardaron silencio al respecto y tampoco dejaron abierta la posibilidad de entrada de una tercera persona.

Podemos concretar tas dos hipótesis con lo que realmente sucede. El socio, que pretende ceder, hace la oferta a los demás consocios, pero además presenta el nombre de una tercera persona que está interesada en adquirir sus cuotas para que sea considerado en el caso que los consocios no ejerzan el derecho de preferencia, porque el socio cedente “no solamente debe hacer la oferta con la indicación del precio, el plazo y demás condiciones objetivas de la operación, sino que debe presentar a un tercero con quien haya convenido previamente, y en principio, la misma operación que ha de ofrecer a los socios. y en relación con la cual, estos tienen un derecho preferencial.

Establecido lo anterior, procedamos a examinar las soluciones a cada una de las hipótesis planteadas.

En tratándose de la primera en donde, los socios no manifestar9n interés en la oferta, pero se inclinarán por el ingreso del extraño pro­puesto por el socio cedente, se procederá en junta de socios a aprobar la cesión y el ingreso del nuevo socio o cesionario. La aprobación requiere del número favorable de votos estipulados en el contrato para estos casos, o en su defecto, por ser la cesión una reforma estatuta­ria, se aprobará con el voto favorable de un número plural de asociados que represente, cuando menos el setenta por ciento de las cuotas en que se halle dividido el capital social; conforme a lo preceptuado en el artículo 360 del Código de Comercio. “El artículo 362, segunda parte, del Código de Comercio expresa que la cesión de cuotas en las sociedades de responsabilidad limitada implica una reforma estatuta­ria que, en consecuencia, debe adoptarse con el voto de la mayoría prevista en el articulo 360 del mismo Código o en los estatutos, en los que, según se desprende de la misma disposición, puede pactarse una mayoría superior a la requerida por ella, pero en ningún caso inferior. De ahí que si en los estatutos de una sociedad de este tipo se pacta para la reforma de los estatutos una mayoría superior a la señalada en el artículo citado, la cesión de cuotas deberá entonces aprobarse con esa mayoría que la ley expresamente autoriza. Si esa mayoría dificulta o imposibilita la cesión de cuotas, es ésta una situación originada en la propia voluntad de los socios que así la pactaron, que no tendría otra solución que la indicada en el articulo 365 del Código de Comercio’. Es de anotar que la aprobación de la cesión de cuotas y del ingreso del extraño en junta de socios es un requisito esencial pues se trata de una reforma estatutaria, tal como ha quedado explicado.

En lo que respecta a la segunda hipótesis, es decir, cuando los socios no manifiestan interés en la cesión, pero tampoco aceptan la per­sona presentada por el socio cedente, y al no aceptarla, ni siquiera se somete a votaci0n en junta de socios corresponde entonces a la sociedad presentar una tercera persona, por conducto de su representante legal. Este cuenta, con un término de sesenta días, contados a partir de la fecha de petición respectiva por parte del cedente, para que allegue a la sociedad los nombres de una o más personas interesa­das en la cesión, las cuales son puestas a consideración de la junta de socios para que se apruebe el nombre y autorice la cesión respecti­va. Sea en uno u otro caso, si dentro de los veinte días siguientes a la aprobación no se perfecciona la cesi0n, los demás socios optarán entre disolver la sociedad o excluir al socio interesado en ceder las cuotas.

Aprobada la cesión, sea en favor de consocios extraños, el representante legal de la compañía, previa autorización de la junta de socios, procederá a elevar a escritura pública el acta contentiva de la misma, la cual deberá suscribir él mismo, junto con el cedente y cesionario. De no hacerse por este instrumento, la cesión es ineficaz. Copia de la escritura de cesión se inscribir9 luego en el registro mercantil de la Cámara de Comercio y sólo hasta ese momento producirá efectos frente a terceros y a la sociedad. Ahora bien. el articulo 367 del Código de Comercio, le otorga a las Cámaras de Comercio un control eficaz, de tal manera que puede negarse a inscribir dicha cesión hasta tanto no se acredite con certificación de la sociedad el cumplimiento de los artículos 363, 364 y 365. “cuando se da el caso”. Es decir, que para que proceda la inscripción de la cesión de cuotas a un tercero, debe acreditarse ante las Cámaras de Comercio el ofrecimiento preferencial a los socios y la admisión del tercero por el órgano social competente con el número de votos exigidos en la ley o en los estatutos. Aunque el control otorgado a las Cámaras por el articulo 367 del Código de Comercio, resulta suficiente para impedir la inscripción de la escritura, existe un fundamento de mayor importancia que jurídicamente inhibe a la entidad registradora para inscribir la escritura, cual es la inexisten­cia del acto jurídico substrato del registro. En efecto, si la reforma resulta inexistente por no haber emanado del órgano competente, mal podría la Cámara reconocerle entidad jurídica como acto modificatorio de los estatutos sociales, pues jurídicamente no existe acto susceptible­

de ser registrado’. “Por consiguiente, a la Cámara de Comercio sólo le compete, para el efecto del registro de la cesión de cuotas en la sociedad de responsabilidad limitada, verificar que el acto se solemnizó por escritura pública y que se cumplieron los requisitos previos de la oferta a los socios restantes, la estima oficial del precio de la cesi0n en caso de desacuerdo y, el cumplimiento de las formalidades legales o estatutarias, cuando ninguno de los socios manifieste interés en adquirir las cuotas ofrecidas. Normalmente el requisito de la solemnización de la cesión y la aceptación de la misma por parte de la sociedad, se realiza en un solo instrumento o escritura pública, pero ello no quiere decir que el consentimiento de las personas que deban intervenir en el negocio de cesión no pueda expresarse en diversas escrituras públicas, pues lo fundamental es que se produzca el acuerdo de voluntades en tomo al negocio mismo y que la manifestación de las volun­tades concurrentes, conste en acto o instrumento público y solemne. Por consiguiente la exigencia de una sola escritura suscrita por todas las personas que deben intervenir en el negocio, resulta manifiestamente violatoria del artículo 366 del C. de Co.”.

A manera simplemente informativa, es menester decir que la negociación de derechos o cesión de cuotas puede presentarse en el desa­rrollo normal de la sociedad o aún durante el período de liquidación de la misma. De suceder en la liquidación de la sociedad, corresponde al liquidador de la compañía otorgar, junto con cedente y cesionario, la escritura de cesión, en tanto que el liquidador es en esa situación el representante legal de la sociedad.

[/hidepost]